Casi todo el mundo tiene un pueblo. Un pueblo al que se va cuando nos dan las vacaciones, donde viven los abuelos, y esos tíos mayores que te dan mil besos sonoros, donde los amores de verano se repiten y donde se deja de ser niño y te conviertes en adolescente. Donde el tiempo pasa lento o mejor dicho parece que no pasa.
Y yo como casi todo el mundo también tengo un pueblo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario