viernes, 19 de agosto de 2011

Recuerdos

No se por qué me acabo de acordar de un pequeño incidente ocurrido en unos de mis viajes de este año. Habíamos decido que en nuestro viaje alquilaríamos un coche, era la manera más cómoda de moverse por aquel país extraño. Después de pelearnos con casi todos nuestros GPS, en dos de ellos, que se trataban curiosamente de móviles, conseguimos poner sendos GPS que nos guiarían por aquellas carreteras.Habíamos alquilado dos coches y uno de ellos, la mayoría de las veces lo conduciría yo.  La experiencia  de conducir en un país extraño es, no menos que preocupante: tienes que hacerte a la carretera, al coche, a los conductores a las autopistas... para empezar en aquel país extraño conducían mucho más rápido que en el país que usualmente suelo conducir, el coche era extraño... o tal vez que el mio no es tan moderno, pero en el momento que parabas, le sacabas la marcha y levantabas el pie del embrague... zas! coche parado. La primera vez casi me da un tabardillo, pero después de girar la llave, que creo que es lo que haría todo el mundo, resulta que bastaba con pisar suavemente el acelerador... el coche volvía a la vida. Poco a poco me fui haciendo con el coche, los demás conductores y aquellas autopistas. No era yo la única conductora de aquel precioso y coqueto coche, también lo conducía una de mis compañeras de viaje.
Recuerdo que era por la noche, después de un largo de día de visitas a pueblos preciosos cuando decidimos que había que ponerle combustible al coche. Paramos, en la gasolinera no había nadie que nos sirviera el combustible, sin embardo dos coches delante nuestro acaban de repostar. Cuando íbamos a irnos, otro coche llegó. Como más o menos entiendo el idioma de aquel país extraño, le pregunte a la chica que como se hacía para llenar el deposito. Me indicó que primero había que ir a una maquina, marcar el numero del surtidor, marcar el tipo de combustible que queríamos e ir rápidamente a llenar nuestro depósito. Hicimos exactamente eso, pero a la hora de poner la manguera del gasoil, porque nuestro coche era de gasoil, resulta que no entraba en el depósito y el coche escupía lo escupía. Nos empeñamos en que tenía que entrar y a duras penas lo llenamos. Cual fue nuestra sorpresa cuando al aflojar en la primera rotonda el coche se vino abajo y se quedó parado. Písale, písale... le dije a la conductora, pero el coche comenzó a vibrar y en ese momento lo paramos y salimos un poco asustadas. El otro coche, ya que como dije antes, eramos dos coches, paró delante nuestra. ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Por qué el coche se ha parado? Después de investigar un poco, nos dimos cuenta que el coche era de gasolina y que nosotros le habíamos puesto gasoil... así sin comerlo ni beberlo nos habíamos cargado aquella monería de coche.

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